Mortero bastardo, malla y recuperación del zócalo de piedra
La siguiente actuación realizada en el retiro ha consistido en la reparación completa de sus fachadas. Originalmente, estos muros estaban construidos con tapia de tierra, un sistema tradicional que, con el paso del tiempo y la exposición continua a las inclemencias meteorológicas, presentaba un estado muy deteriorado, con zonas hundidas y superficies irregulares.
Dado que este tipo de tapial es difícil de reconstruir sin alterar su aspecto estético, se decidió optar por un revestimiento continuo utilizando un mortero bastardo (mezcla de cemento blanco, cal y arena), un acabado que protege el muro y mantiene una apariencia acorde al edificio original.
El proceso comenzó con una primera nivelación con mortero de cemento gris, necesaria para rellenar los mayores socavones y regularizar la superficie. Después, se colocó sobre todas las fachadas una malla metálica tipo conejero, que actúa como refuerzo y ayuda a evitar la aparición de fisuras.
Finalmente, se aplicó el revestimiento definitivo con mortero bastardo, terminando con un raspado final para darle textura y un acabado uniforme.
Como última tarea, se procedió a la reparación del zócalo de piedra que rodea el edificio, picando las juntas antiguas y rehaciéndolas con el mismo mortero bastardo, dejando el conjunto perfectamente rematado.
Para los alumnos ha sido una técnica completamente nueva, y el resultado ha sido muy satisfactorio.